Veladores

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Acerca de ciertos peligros eléctricos que atañen a los veladores.

Algunos emprendedores adornan sus creaciones uniendo practicidad y belleza a sus originales diseños. Hasta aquí todo bien, siempre que la electricidad no meta la cola aportándole riesgos impensados al usuario desprevenido, tal como se lo puede advertir en las fotografías que ilustran esta nota en su carácter de ejemplo aplicable a multitud de casos similares.
En efecto, el empleo de cables bifilares muy delgados (menos de la séptima parte de la sección de los cables de la instalación domiciliaria) y de simple aislación contrasta con los productos certificados cuyos cordones de alimentación de dimensiones generosas no se prenderán fuego en caso de tener que responder frente a un cortocircuito cuya protección suele consistir en un pequeño interruptor automático, generalmente C25/3000 (“la térmica” común del “tablerito” de la cocina: con 25 A no disparará nunca y se bancará cortocircuitos de hasta 3.000 A).
El cablecito pasa por sendos agujeros metálicos con riesgo de cizallamiento parcial (electrificación de todo el velador) o total (cortocircuito y posible incendio).
Esbelto velador metálico alimentado con un cablecito bifilar de aislación simple.
Ficha e interruptor “al vuelo”, cuyos armados rematan en tornillitos metálicos (posible causa de contacto directo)
Véase también que el cordón mencionado en el párrafo anterior, al contar con el tercer conductor verde-amarillo (puesta a tierra obligatoria para artefactos sin doble aislación) hará disparar al interruptor diferencial (el llamado “disyuntor”) antes de que el usuario reciba “la patada” de efectos impredecibles.
El caso de los veladores es particularmente digno de ser considerado por su crítica ubicación: mesas de luz de madera o materiales no ignífugos, ropa de cama redondamente combustible, y posibles víctimas frecuentemente descalzas (si no te quemaste, la patada te la comés igual).
Lo paradojal de todo este asunto reside en que el lenguaje popularizado para nombrar los componentes eléctricos de estos veladores naturaliza los riesgos que dichos componentes conllevan.
Por ejemplo:
  • “Ficha de velador”: solo dos espigas planas: al carecer de la tercera espiga, inhabilitan la toma de puesta equipotencial a tierra de la instalación posibili-tando el contacto directo en caso de avería interna contra la envolvente metálica del artefacto.
  • “Cablecito de velador”: su exigua sección fácilmente permite prever dónde se producirá incendio en caso de sobrecarga sostenida por avería interna del artefacto.
  • “Interruptor de velador”: punto de conflicto colgando del cablecito.

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