Guillermo Freund es el presidente recién asumido de CADIEEL. En su nuevo cargo, reafirma el rol de la cámara como ente que nuclea los intereses de los industriales. En esta entrevista que otorgó a nuestro medio, comparte su apreciación de la situación actual del sector, sin eufemismos, y celebra la salud de la Cámara para encontrar oportunidades de acción concreta.
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● ADIMRA: Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina
● CADIEEL: Cámara Argentina de Industrias Electrónicas, Electromecánicas y Lumi-notécnicas
CADIEEL es la Cámara Argentina de Industrias Electrónicas, Electromecánicas y Luminotécnicas, una asociación civil que nuclea a más de cuatrocientas empresas de todo el país.
Tensegridad es la propiedad de las estructuras cuyo equilibrio depende de las fuerzas de tensión y compresión de sus elementos, y se podría hacer un uso poético y pensar que la Cámara posee tal propiedad. «Tenemos cuatro comisiones sectoriales, además de la Comisión Directiva, y tienen habitualmente un porcentaje de participación alto», dijo Guillermo Freund celebrando el grado de representación que tienen las decisiones de la cámara. «Una cámara son básicamente los socios que participan. Son todos los socios, pero el rumbo y las decisiones las terminan tomando los que participan», agregó después.
Guillermo es el nuevo presidente de CADIEEL para el periodo 2025 a 2027, y a él entrevistamos para Ingeniería Eléctrica. Además de dar a conocer su perspectiva de la Cámara y el papel que puede asumir ante un marco concreto de la Argentina y del mundo, el también director de Probattery se animó a ser indagado acerca de su historia personal y los motivos que lo llevaron a asumir la presidencia.
Tensegridad es la propiedad de las estructuras cuyo equilibrio depende de las fuerzas de tensión y compresión de sus elementos, y se podría hacer un uso poético y pensar que la Cámara posee tal propiedad. «Tenemos cuatro comisiones sectoriales, además de la Comisión Directiva, y tienen habitualmente un porcentaje de participación alto», dijo Guillermo Freund celebrando el grado de representación que tienen las decisiones de la cámara. «Una cámara son básicamente los socios que participan. Son todos los socios, pero el rumbo y las decisiones las terminan tomando los que participan», agregó después.
Guillermo es el nuevo presidente de CADIEEL para el periodo 2025 a 2027, y a él entrevistamos para Ingeniería Eléctrica. Además de dar a conocer su perspectiva de la Cámara y el papel que puede asumir ante un marco concreto de la Argentina y del mundo, el también director de Probattery se animó a ser indagado acerca de su historia personal y los motivos que lo llevaron a asumir la presidencia.
—¿Cómo fue tu acercamiento a CADIEEL?
—Fue en el año 2010. Yo soy titular de una industria del sector electrónico, fabricamos baterías de litio —Guillermo se refiere a Probattery. —La empresa existe desde el año 1990, y al principio nos dedicábamos a proveer pilas y baterías recargables, después empezamos a fabricar, y en 2004 ya estábamos fabricando baterías de litio. Veníamos teniendo un desarrollo propio de una pequeña empresa. Y en el 2010, un poco para entender en qué consistía la participación, me acerqué a CADIEEL y nos asociamos.
—¿Qué te aportó la Cámara en ese momento?
—Muy rápidamente entendí que en aquel momento la Cámara era un vehículo para alcanzar cosas cuando los vientos favorecían la integración y la producción nacional de mayor cantidad de categorías y componentes. Desde Probattery, pudimos incluir nuestras baterías de litio en el proyecto Conectar Igualdad y gracias, y a partir de eso, pudimos dar un salto importante en nuestras capacidades industriales, y pudimos invertir en áreas de ingeniería, de desarrollo, etcétera.
—CADIEEL brindó una oportunidad de negocio.
—Claramente, CADIEEL fue desde el principio una forma de entender el mercado, y en nuestro caso particular nos dio una oportunidad de negocio. No siempre es eso, muchas veces es otra cosa: es estar enterado a tiempo y oportunamente de tendencias normativas, de cambios que te favorecen o te perjudican; es poder participar en algunos debates; es poder intervenir. La cámara son básicamente los socios que participan. Son todos los socios, pero el rumbo y las decisiones las terminan tomando los que participan.
—Y de pronto, un día llegaste a ser el presidente.
—En su momento, me invitaron a sumarme a la Comisión de Electrónica, y después a la Comisión Directiva, y se fue dando un desarrollo casi natural, no muy planificado, orgánico, como se dice actualmente. Fui presidente de la Comisión de Electrónica en tres oportunidades, y en 2025 se me propuso asumir como presidente y acepté. En este momento lo puedo hacer, quizá en otro momento habría dicho «Es imposible», pero ahora tengo el tiempo.
—¿Cómo encontrás a CADIEEL hoy?
—CADIEEL es una cámara sana en muchos aspectos: no se cultivan conflictos innecesarios, tiene un estatuto bastante claro y moderno, no tiene corridas financieras preocupantes, tiene socios estables, un presidente no ejerce más de dos periodos consecutivos, el órgano de debate y de toma de decisiones es realmente la Comisión Directiva, nos reunimos periódicamente todos los meses. Hay una Comisión Directiva y además tenemos cuatro comisiones sectoriales, y todas tienen un porcentaje de participación alto, me animaría a decir que la participación habitual representa aproximadamente entre un 30 o 35% de los socios, y no son siempre los mismos, con lo cual entiendo que la participación es alta. La gestión de la Cámara es muy eficiente, la gerenta general, Mabel Riemersma, lidera un equipo muy compacto y extremadamente eficiente. Entonces, desde el punto de vista operacional y funcional, la Cámara funciona bien. Eso no quiere decir que el mercado acompañe ese funcionamiento, son cosas que van por separado.
—¿Y cuál es el principal desafío para vos en este momento?
—El principal desafío estando al frente de una Cámara es consensuar los proyectos. Las iniciativas surgen de los socios y de los grupos de trabajo de las comisiones. Todo lo que pueda o pretenda hacer la Cámara dependerá de la iniciativa que tengan los socios, y a cualquiera que participa se le puede ocurrir una idea, es así cómo ocurre.
—¿Cuál es el principal desafío que hoy encuentra CADIEEL?
—CADIEEL representa los intereses de algunos sectores amplios con algunos intereses comunes y otros no comunes. El interés común denominador es la producción, o sea, CADIEEL representa y cuida los intereses de sus socios en su calidad de fabricantes, y en ese contexto, dicho todo esto, este es un momento muy desafiante, la situación es mala.
—¿Te referís a la falta de acompañamiento del mercado?
—Sí, pero son demasiados problemas a la vez: caída de mercado, apertura importadora, dificultad para exportar, costos elevados (o sea, una mala competitividad), pésima infraestructura del país, costos financieros altísimos. La decisión política es no tener una política industrial, y nosotros sencillamente creemos que son medidas que dañan a muchos sectores, entre ellos al nuestro.
»Por ejemplo, el problema financiero, se habla poco pero el costo financiero es inhabilitante. Todos estamos sometidos a una tasa de interés que prácticamente inhabilita los negocios. Me parece que es uno de los ejes, una de las variables más importantes que tenemos que marcar sobre las adversidades que enfrentamos.
»La falta de infraestructura también, o sea, el costo logístico argentino. Y seguramente tendremos que debatir más acerca del costo laboral y de la inversión necesaria para eso; me refiero al costo por unidad de producto de la mano de obra, que se reduce invirtiendo en tecnología y hasta quizá con sueldos más altos.
»Por ejemplo, el problema financiero, se habla poco pero el costo financiero es inhabilitante. Todos estamos sometidos a una tasa de interés que prácticamente inhabilita los negocios. Me parece que es uno de los ejes, una de las variables más importantes que tenemos que marcar sobre las adversidades que enfrentamos.
»La falta de infraestructura también, o sea, el costo logístico argentino. Y seguramente tendremos que debatir más acerca del costo laboral y de la inversión necesaria para eso; me refiero al costo por unidad de producto de la mano de obra, que se reduce invirtiendo en tecnología y hasta quizá con sueldos más altos.
—¿Por dónde empezar?
—El problema primario es la falta de demanda. La economía argentina no está técnicamente en recesión, pero nuestros sectores sí. Ha caído la demanda por obra pública, pero también por obra privada de infraestructura, ha caído enormemente. Y los fabricantes argentinos, encima, tienen que competir con productos importados de mejor o menor calidad pero, en general, más baratos. Porque además las normativas y los reglamentos técnicos también están en un proceso de revisión, y dado que se han anulado ciertos controles, hasta que no aparezcan los controles nuevos se genera una especie de tierra de nadie.
—Durante 2025, CADIEEL ha alertado muchas veces acerca de la anulación de los controles aduaneros.
—Muchos creen que no hay más normas de seguridad eléctrica, y no. No es que no hay más, no las controla la Aduana, pero la norma y la responsabilidad de quien introduce un producto en el mercado siguen siendo las mismas.
—Durante 2025, CADIEEL vinculó esto con la competencia desleal.
—Sí, la marcamos cuando, al correrse el Estado de su rol de control (por lo menos el aduanero), el control pasa a estar en manos de organismos que todavía están en un proceso de redefinición o de creación. Y hay que competir contra eso. Y sucede que, por ejemplo, se instalan luminarias importadas nuevas en toda una población, pero después resultan ser defectuosas y no hay nuevo presupuesto reemplazo, el daño ya está hecho.
—¿Cómo creés que CADIEEL puede acompañar a las industrias en esta época?
—CADIEEL ofrece el espacio de discusión para encontrar el relato interno que nos explique lo que está pasando y entender de forma conjunta hacia dónde va el mercado o hacia dónde van las decisiones de gobierno que determinan nuestras oportunidades. Yo creo que esa capacidad de diálogo y debate está muy viva en CADIEEL, está permanentemente. Y dentro de eso, tenemos que identificar las oportunidades, muchas o pocas, y trabajar sobre ellas.
—En el ámbito fabril, el mundo propone una renovación tecnológica de la mano de la digitalización de los procesos, ¿pueden hoy las fábricas argentinas tomar ese rumbo?
—No somos una Cámara que tenga la capacidad para implementar tecnologías o capacitar, pero sí de orientar y sugerir. ADIMRA es nuestra aliada principal en ese sentido, con sus centros tecnológicos y con sus institutos de capacitación. Y ese debate sí se está dando. Yo creo que las fábricas argentinas están un poco atrasadas en ese aspecto, sobre todo con el impulso que han tomado las tecnologías en los últimos cinco años, pero también creo que esto ha rezagado a todos los países, incluso los más desarrollados, ninguno puede seguirle el ritmo a China. Creo que estamos en un proceso más bien de contemplación sobre lo que nos va a tocar hacer.
—¿Y qué oportunidades encuentran CADIEEL hoy para la industria nacional?
—Identificamos una oportunidad para ciertos sectores de incrementar o iniciar la exportación a Estados Unidos, y estamos convocando a todas las empresas nuestras que pueden aprovecharla.
»Luego, en el sector de renovables. Si bien la fabricación local de los paneles solares es inexistente en Argentina, no lo es la de todo el equipamiento complementario: transformadores, seccionadores, cables, subestaciones. Ahí sí entendemos que hay una oportunidad, es un mercado que va a tener un salto importante en la demanda, y creemos que hay muchos argumentos basados en calidad y servicio de posventa que hacen que nuestros socios puedan ganarles la competencia a los equipamientos chinos».
»Luego, en el sector de renovables. Si bien la fabricación local de los paneles solares es inexistente en Argentina, no lo es la de todo el equipamiento complementario: transformadores, seccionadores, cables, subestaciones. Ahí sí entendemos que hay una oportunidad, es un mercado que va a tener un salto importante en la demanda, y creemos que hay muchos argumentos basados en calidad y servicio de posventa que hacen que nuestros socios puedan ganarles la competencia a los equipamientos chinos».
—Los sectores de gas y petróleo o minería, con grandes perspectivas de desarrollo en el país, ¿son una oportunidad para las empresas nacionales? ¿Podrían traccionar el desarrollo de otras áreas?
—Sí, como fue el agro a fines de los ‘90, que traccionó un crecimiento realmente fabuloso de la maquinaria agrícola con tecnologías propias o con tecnologías adaptadas y diseñadas en función del tipo de agricultura que se hace en Argentina, y que hoy permite que las empresas de maquinaria agrícola exporten.
»Ahora hay un vector de desarrollo en las industrias de gas y petróleo y minería, pero tal como está planteado no estimula directamente la participación nacional. Nosotros creemos que es una oportunidad sobre la que vamos a seguir insistiendo junto con ADIMRA, porque queremos que esos dos sectores también traccionen el desarrollo de equipamiento nacional.
»Ahora hay un vector de desarrollo en las industrias de gas y petróleo y minería, pero tal como está planteado no estimula directamente la participación nacional. Nosotros creemos que es una oportunidad sobre la que vamos a seguir insistiendo junto con ADIMRA, porque queremos que esos dos sectores también traccionen el desarrollo de equipamiento nacional.
—¿Qué mensaje querés destacar?
—Creo que hemos hablado de los problemas estructurales y coyunturales más relevantes. El momento actual hay que transitarlo. Argentina es un país con un nivel de educación profesional realmente muy bueno, científico y tecnológico también. Y creo que esta voluntad de producir que tienen las empresas va a persistir y van a salir adelante. Entiendo que en algún momento la sociedad y su gobierno van a entender que hay cosas que es bueno cuidarlas: la educación, la salud, la tecnología, y la capacidad industrial también.
Por CADIEEL
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