Institución | IRAM, ochenta años normalizando

 

“La institucionalidad es el gran capital que tiene esta organización y el gran ejemplo hacia la sociedad, porque yo he vivido también tremendos ejemplos de discontinuidades: cierres de fábricas, desarmado de organismos de investigación, y esas son muy fáciles de desarmar, pero cuestan mucho construirlas. Entonces, que tengamos una institución con las características de excelencia de IRAM, que está prestando permanentemente servicios y actualizándose, es un gran valor para los argentinos.”


Ing. Osvaldo Petroni | Ing. Alberto Schiuma

¿Cómo ven la evolución de IRAM hasta el día de hoy?

Ing. Osvaldo Petroni: Desde su nacimiento, el IRAM esencialmente fue creado como organismo de normalización en el año 1935 por grupo de entidades y empresas interesadas en que hubiese un organismo rector en normas técnicas en Argentina. Esas organizaciones crearon el primer organismo de normalización de Latinoamérica, que adoptó modelos existentes en los países europeos.
Ing. Alberto Schiuma: En certificación, IRAM comienza a trabajar en los años 60 y uno de los primeros productos certificados en aquella época fueron las reactancias para tubos fluorescentes. De hecho, el primer fabricante fue Italavia. Luego se comienzan a certificar otros productos como los medidores y conductores eléctricos. En esa época, la actividad de certificación se orientaba fundamentalmente a productos comprados por empresas del Estado. Como una forma de asegurarse la calidad de los insumos que necesitaban, las empresas estatales requerían que una organización como IRAM garantizara que los productos que compraban cumplían con ciertos requisitos especificados. Consecuentemente, había una muy fuerte participación de estos sectores en las actividades de normalización. SEGBA, por ejemplo, participaba activamente en la elaboración de las normas. Otra organización fue Ferrocarriles Argentinos, que trabajó mucho en normalización y requería material ferroviario certificado. Estas empresas, de esa manera, satisfacían dos necesidades: elaborar documentos técnicos con los requisitos y luego, con la certificación, se aseguraban el cumplimiento. A esas certificaciones les siguieron otras de carácter voluntario, como es el caso de la certificación de extintores, pero la actividad en sí, era aún conocida por pocos.


¿Esas características eran particulares de Argentina o sucedía lo mismo afuera?

Ing. Osvaldo Petroni: En el mundo iba sucediendo algo similar y el IRAM tuvo mucho que ver en ese proceso. El Instituto empieza a impulsar en la década del ’60 en Latinoamérica la creación de organismos de normalización nacionales y de una organización regional de normalización que finalmente fue COPANT.
COPANT tuvo mucho soporte económico por parte de la Organización de Estados Americanos (OEA), que tenía fondos destinados a promover el crecimiento de la infraestructura de calidad en todos los países americanos, entonces IRAM fue el organismo pionero y docente, ayudando a crear organismos de normalización en toda Latinoamérica.


¿Y cómo sigue la historia?

Ing. Osvaldo Petroni: Luego en los ´70 se comenzó a avanzar en sectores de consumo masivo, no solo en electricidad sino en muchas disciplinas. Y en los ´80 hubo una explosión en las normativas de seguridad, sobre todo por la sanción de la Ley de Lealtad Comercial, que le dio facultades a la Dirección Nacional de Comercio Interior para fiscalizar el mercado. A partir de ello se le dio mucho impulso a la seguridad de productos de consumo masivo como, por ejemplo, los productos eléctricos del hogar.


Ing. Luis Trama

¿Se contaba con certificaciones internacionales? El certificado de IRAM de Argentina, ¿era importante en el exterior?

Ing. Alberto Schiuma: Era importante, era reconocido, pero IRAM en ese momento no participaba de esquemas internacionales de certificación. Hasta los años ’90, que comienzan a aparecer los sistemas de gestión de calidad, solo existía la certificación de productos. Entonces en esos años IRAM invierte fuertemente en la capacitación de su personal en estos nuevos esquemas. Se tomó una fuerte decisión institucional y se seleccionó un equipo para que se formara en el exterior. Obtuvimos para ello financiamiento a través del PTB de Alemania y la capacitación estuvo a cargo de la organización DQS, también de ese país. Nosotros nos formamos como auditores en aquella época.
Las normas de sistemas de gestión comenzaron a ser herramientas para proyectar a las empresas internacionalmente. Por ello, IRAM tuvo que articularse en acuerdos internacionales de certificación, para lograr el reconocimiento de nuestro certificado en otros países. Es así que comienzan las primeras tratativas para entrar como miembro de estos organismos internacionales de certificación. El primero fue el de la IQNET.
Eso nos permitió lograr la validez internacional de nuestras certificaciones, estar a la par de la competencia en Argentina y salir a competir incluso internacionalmente. Fue algo realmente clave porque fueron los años en los que comenzó el proceso llamado comúnmente “Globalización”, cuando IRAM fue cambiando y acompañando las transformaciones mundiales que existieron y aún existen. Eso nos permitió definitivamente "jugar en las grandes ligas".
Ing. Osvaldo Petroni: La globalización significó la incorporación de la tecnología, la aceleración de las comunicaciones, la computación, etc. a nuestra actividad. La normalización siempre se basó en intercambio de información y reuniones de expertos, la tecnología disparó potencialmente toda esa actividad. Hay que pensar que, antes de estos cambios, para informar o pedir información a Italia uno tenía que enviar una carta y esperar la respuesta y eso podía llevar semanas o meses. Fue un gran cambio.
Otro tema importante de esa época fue que IRAM comenzó a tener firmemente una continuidad y presencia en ISO -International Organization for Standardization-.
Además, la normalización empezó a virar hacia temas no tan tradicionales, con el nacimiento de la serie de normas ISO 9000 de sistemas de gestión de la calidad, que en pocos años se convirtió en el bestseller de la ISO. Se avanzó a la vez sobre campos como el social, económico, salud, medioambiente, etc. y a sectores que tampoco eran tan tradicionales como el servicio sanitario, de gobierno, justicia, seguridad y la administración pública en general, donde desean brindar confianza a la comunidad y dar una señal de transparencia.
Ing. Alberto Schiuma: Con el advenimiento de la serie de normas de sistemas de gestión ISO 9000 y todo el trabajo que se hace de difusión de la ISO 9001, comienzan a crecer las certificaciones en las PyME, empieza a difundirse el conocimiento de las normas a nivel usuario final. Entonces, el Estado, preocupado por la salud pública, de a poco ve en las actividades de certificación una herramienta que le permite garantizar que los productos comercializados reúnen ciertos requisitos mínimos de seguridad. Esto dio origen a las resoluciones estatales de certificación obligatoria. La primera de esas resoluciones fue la 92/98 para el equipamiento eléctrico de baja tensión.
La variedad de productos era muy grande y necesitábamos de una estructura a nivel internacional para satisfacer las demandas de certificación. Entonces vimos que a nivel internacional, al igual que existía IQNET también había otras redes donde se nucleaban organismos de certificación que se reconocían mutuamente la validez de sus certificaciones. Era estratégico entrar a esos esquemas de reconocimiento mutuo, por lo que nos propusimos entrar en el esquema de evaluación de la conformidad de la IEC. Ser parte de esa red significaba que un producto eléctrico que se fabricara en Argentina y se exportara a países donde actuara la red, no necesitaba volver a ser certificado en destino, y lo mismo a la inversa.
El desafío era entrar en el esquema IECEE y también aquí era necesario pasar una evaluación, por lo que se capacitó un grupo de profesionales y, en 2003, fuimos auditados con resultados satisfactorios.
Paralelamente, como los productos requieren ser ensayados, hicimos una alianza con dos laboratorios, Lenor y Shitsuke, para que actuaran dentro del esquema IECEE como laboratorios de ensayo.
Luego comienzan a aparecer diferentes resoluciones obligatorias como la certificación de elementos de protección personal, de seguridad en juguetes, etc. Con el andar de los años también vienen otras certificaciones que no eran de seguridad pero que sí hacían al interés público, como las certificaciones de eficiencia energética. Con éstas se comenzó con refrigeradores, artefactos de iluminación, aires acondicionados y otros productos de consumo masivo. Esta certificación promete mucho desarrollo, debido especialmente al cuidado del medioambiente y la necesidad de la reducción del consumo energético que hay en el mundo.


¿Los extintores formaron parte de estas primeras certificaciones?

Ing. Alberto Schiuma: En realidad, la certificación de extintores fue previa al lanzamiento de la Resolución 92/98. El esquema de certificación de extintores fue un trabajo desarrollado con la Cámara Argentina de Seguridad, en donde los empresarios, encontraron en el sello IRAM una herramienta que les permitía distinguir sus productos en el mercado. Al principio fue con la fabricación de extintores y luego se desarrolló también el sistema para las empresas que los recargaban. En Argentina, IRAM fue pionero en este tema y luego aparecieron otras certificadoras que tomaron el modelo. Es otro ejemplo de un trabajo conjunto entre IRAM y sectores de la industria nacional donde la certificación aporta una herramienta de mejora de la competitividad.


¿Qué tendencias observan en las certificaciones?

Ing. Alberto Schiuma: Hay una tendencia importante en el mundo y es la conciencia de que no sólo hay que ensayar el producto y verificar que cumpla con las normas, sino ver que, potencialmente, quien lo fabrica pueda mantener la calidad en el tiempo. Y en esto hay una evolución importante: en los esquemas de certificación de los años ’60 se enfocaba mucho sobre el control de calidad. Con el advenimiento de las normas de sistemas de gestión el concepto comienza a cambiar: la calidad se gestiona a través de todo el proceso productivo, desde la cabeza de la organización. Con ello se modifican los requisitos bajo los cuales se otorga una certificación por marca de conformidad (el sello IRAM).


¿Hay otros países que ya estén funcionando de esta manera, es decir, que exijan la certificación de producto y a la vez elementos de un sistema de gestión?

Ing. Alberto Schiuma: En algunos casos sí, por ejemplo, en algunos esquemas europeos como los de conductores eléctricos. En Argentina tenemos la suerte de que el 80% de las empresas que certifican son PyME que están continuamente en crecimiento e implementando sistemas de gestión. Hoy en día es algo muy normal. Los fabricantes de extintores, por ejemplo, la mayoría tiene un sistema de gestión.


¿Hay nuevos servicios de certificación que demande el mercado?

Ing. Alberto Schiuma: IRAM comienza con productos del sector eléctrico, del sector metalúrgico y en la medida que la actividad de certificación va siendo entendida por el consumidor final, van apareciendo nuevos servicios como por ejemplo todo lo relacionado con inocuidad alimentaria. Nosotros comenzamos a incursionar en este tema de la mano del INTA, buscando acompañar a los productores nacionales que se perfilaban en mercados del exterior. Así es que ingresamos en el esquema internacional GlobalGAP, que es de certificación de buenas prácticas agrícolas. También se desarrollaron otros servicios de certificación relacionados con inocuidad alimentaria. Es un rubro prometedor, donde debemos invertir para encaminarnos mejor hacia el futuro.


¿Estos nuevos servicios tienen que ver con la sostenibilidad?

Ing. Alberto Schiuma: El esquema GlobalGap apunta a la sostenibilidad, como también otros esquemas, por ejemplo el forestal que estamos llevando adelante con los empresarios del sector, lo mismo con la industria química o la minería. Se trata de servicios que van creciendo de la mano del interés cada vez mayor que tiene la sociedad respecto de la sostenibilidad.


¿Qué mensaje le darían al sector eléctrico?

Ing. Alberto Schiuma: El sector eléctrico ha dado un gran paso a través de las certificaciones de seguridad apuntalando la calidad de sus productos, su desarrollo ha sido muy importante. Creo que tendría que consolidar ese salto cualitativo implementando sistemas de gestión, y no hablo solo de gestión de calidad sino de ver un poco más en otro tipo de normas como las de gestión de la energía. También creo que deberían participar más en la actividad de normalización. Acercarse a IRAM y a la actividad de normalización es clave y permite el salto para que la industria compita regionalmente.


¿Qué significa para ustedes que IRAM cumpla 80 años?

Ing. Alberto Schiuma: Muchas organizaciones se plantean la solución de continuidad, es decir, cómo hacer para mantener una línea de crecimiento. Creo que IRAM es un ejemplo en este sentido y un orgullo, siempre ha tenido continuidad en el mercado argentino, junto a las PyME que son el motor de la economía argentina.

Ing. Osvaldo Petroni: IRAM llega a los ochenta años con gran vigor, y no hay muchas instituciones que cumplan tantos años y que lleguen a esa edad manteniéndose en la "cresta de la ola". Y es realmente un orgullo. Cuando me toca concurrir a actividades internacionales, en muchos países se asombran de la forma en que está organizado y estructurado el IRAM, les llama mucho la atención. Los temas de vanguardia que se tratan y la capacidad organizativa, el staff tan grande de especialistas que llevan la coordinación del estudio de normas, que en otros países generalmente se delega en cámaras industriales. Argentina tiene una institución de gran nivel y se encuentra con una conducción que siempre busca renovarse no solo en imagen y comunicación, sino renovar procesos, incorporar mejoras, que también es una necesidad de los tiempos, aggiornarse continuamente para sobrevivir.

IRAM

 

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