Nota técnica | Balastos electrónicos para lámparas fluorescentes (parte III) | Carlos Suárez, ELT
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Tercera parte |
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Luego de la etapa del oscilador
Balasto limitador o bobina de salida La bobina de salida es el componente que, de la misma forma que en un circuito con balastos electromagnéticos, limita la corriente que se suministra a la lámpara. La bobina de salida es necesaria ya que la lámpara posee un efecto de resistencia negativa y necesita de un dispositivo regulador. El tamaño se hace muy pequeño por las razones que hemos comentado en la primera entrega del capítulo. No hay mucho más que decir aquí, salvo por el ahorro de energía, producto de la reducción proporcional al aumento de frecuencia, que hace despreciables las pérdidas en núcleo de la bobina.
Circuito de protección Durante el funcionamiento normal del balasto electrónico, como es de esperar, la corriente aplicada a la lámpara circula a través del gas de ésta (figura 21).
Figura 21 Sin embargo, cuando la lámpara se agota, la corriente deja de circular a través del gas. En este momento, la configuración del circuito hace que la corriente de salida del balasto electrónico comience a circular por el único camino posible, o sea, a través de los filamentos (figura 22).
Figura 22 Dado que la resistencia que presentan los filamentos es muy baja, la corriente tiende a aumentar considerablemente y pone en riesgo el circuito del balasto electrónico. Entonces, el balasto electrónico deberá estar dotado de un circuito que detecte este tipo de sobrecorriente y proteja a los transistores del oscilador. Dicho circuito se llama “circuito de protección ante lámpara agotada”. La función del mismo es desconectar el balasto electrónico ante la presencia de lámpara en condición de agotamiento, ruptura o cortocircuito en los bornes de salida. De carecer de este tipo de protección, el balasto electrónico se quema sí o sí. Regla Nº 6: Exija siempre balastos electrónicos con protección ante lámpara agotada.
Precaldeo de filamentos El precaldeo de filamentos se refiere a la forma en que el balasto electrónico enciende la lámpara. Básicamente, existen dos sistemas para el encendido de la lámpara:
Arranque instantáneo Los balastos electrónicos con arranque instantáneo hacen que la lámpara encienda al instante, en el mismo momento en que se conecta la alimentación del equipo. Este sistema de encendido también es conocido como “instant start”, “partida rápida” o “arranque en frío” y obviamente es el método más económico, ya que no necesita circuitos adicionales dentro del balasto electrónico. Cuando el usuario acciona el interruptor, el balasto electrónico recibe alimentación y envía alta tensión a la lámpara para ionizar el gas y producir el encendido. El problema radica en que los filamentos del tubo están fríos hasta entonces y esto produce desprendimiento de material que se va acumulando en los extremos de la lámpara, provocando el típico ennegrecimiento de las puntas (figura 23).
Figura 23 Los sistemas de partida rápida envejecen prematuramente la lámpara, empeorando la condición si el encendido se realiza más de una vez al día.
Arranque por precaldeo de cátodos A diferencia del arranque en frío, el arranque por precaldeo de cátodos, también conocido como “arranque programado”, “soft start” o “arranque suave”, evita el envejecimiento prematuro de la lámpara. Por otra parte, es el tipo de encendido reconocido por la norma IEC 60929. El arranque por precalentamiento de cátodos funciona de la siguiente forma: una vez que el usuario conecta la alimentación del balasto electrónico, el circuito hace circular una corriente por los filamentos de la lámpara durante un intervalo de tiempo que puede oscilar entre 0,6 y 2 segundos (dependiendo de la intensidad de dicha corriente) para calentarlos lo suficiente (figura 24).
Figura 24 Una vez que los filamentos se encuentran calientes, se envía alta tensión para romper la aislación del gas y encender la lámpara. De esta forma, los filamentos no desprenden material y el arranque se realiza suavemente. El usuario, con este tipo de sistema, tiene la libertad de encender y apagar la lámpara varias veces al día sin comprometer su vida útil. Regla Nº 7: Es recomendable instalar balastos electrónicos con arranque por precalentamiento de cátodos. De esta forma, completamos todas las etapas del balasto electrónico.
Efectos de los balastos electrónicos en las personas Con la aparición de los balastos electrónicos, se consiguió mejorar algunos efectos no deseados producidos por los sistemas de iluminación con balastos electromagnéticos. Alguno de estos efectos son la fatiga visual y el efecto estroboscópico.
Fatiga visual Para explicar de qué se trata la fatiga visual, tenemos que hacer un poco de fisiología del ojo humano. Cuando leemos o hacemos algún tipo de actividad bajo lámparas fluorescentes, creemos que la luz llega a nuestros ojos de manera continua, como si se tratara de una lámpara incandescente. En realidad, esto no es así, dado que solo estamos creyendo que esto sucede debido al efecto integrador que tiene la retina. Podríamos compararla con la persistencia que tiene un tubo de televisor (TRC): por más que los rayos dejen de emitirse, el fósforo de la pantalla seguirá encendido.
Figura 25
Como ya explicamos anteriormente, la tensión de alimentación de una red normal de 220 V 50 Hz, no es continua, sino que cambia a través del tiempo. En el punto “A” la tensión es de cero volts, por lo tanto, aquí la lámpara está apagada. ¿Apagada? ¡Sí, apagada! ¿Le suena raro?
Figura 26 Cómo es posible que no podamos darnos cuenta de esto, sencillo, el poder integrador de la retina hace que nuestro cerebro no reciba la información de estos cambios tan rápidos, sino que recibe la imagen que, aunque desaparecida, persiste en la retina como si fuese una imagen de fotografía.
Efecto estroboscópico El efecto estroboscópico está muy relacionado con lo que acabamos de explicar. Ya sabemos que la lámpara en un ciclo completo de la señal de red se apaga dos veces y, hasta no tener nuevamente la suficiente tensión, no enciende. Obviamente, esto sucede muy rápido, pero cuando la fuente luminosa se utiliza para dar luz a objetos en movimiento (a una velocidad considerable) nuestros ojos no reciben la información de la posición del objeto mientras la lámpara se encuentra apagada. Tampoco podemos percatarnos de que esto está sucediendo, ya que la retina no tiene la suficiente reacción (como hemos comentado con anterioridad) y se encarga de integrar la imagen mostrándonos información irreal. Lo más sencillo para comprender este fenómeno es arribar a través de un ejemplo. Observe el gráfico de la figura 27. Se muestra una rueda (como podría ser la rueda de un balancín) girando hacia la derecha e iluminada por una lámpara fluorescente en diferentes momentos de la forma de onda de red.
Figura 27
Por una cuestión de practicidad, analizaremos cuatro posiciones del giro total de 360 grados de la rueda del balancín. Las posiciones de la rueda están divididas en A – B – C y D y los diferentes momentos de la forma de onda: 1 – 2 – 3 y 4. La velocidad de la ruada generalmente es sincrónica con la velocidad de la forma de onda de red (tratándose de motores alimentados con 50 Hz). Si el motor se alimenta con variadores de velocidad, está claro que se producirá un desfasaje.
Conclusión El ojo solo recibió información en los puntos 1 y 5 de la forma de onda, donde la rueda se encontraba en el punto A para ambos casos. Por lo tanto la persona no percibe movimiento de la rueda cuando, en realidad, está girando a muy alta velocidad. A este efecto se lo llama efecto estroboscópico y puede representar, no solo una sensación falsa, sino un peligro para la integridad de la persona. Imagine un lugar con mucho ruido donde usted no pueda darse cuenta si un balancín está girando o está en reposo. Con la incorporación de los balastos electrónicos, se evita el efecto estroboscópico puesto que la lámpara opera con frecuencias altísimas comparables a la frecuencia del movimiento de diversos cuerpos utilizados por las personas.
Efectos del balasto electrónico en la red de alimentación Al conectar un balasto electrónico a la red de alimentación, se generan efectos no deseados. Esto ocurre por la forma en que trabaja el balasto electrónico, y el circuito del mismo debe filtrarlos. Uno de los efectos no deseados lo hemos comentado con anterioridad en este artículo: la irradiación de alta frecuencia que proviene del oscilador hacia la red. El otro efecto es el contenido armónico de la corriente de alimentación, lo que significa que existe una distorsión en la corriente consumida por el balasto, problema que acarrea diversos trastornos en las instalaciones, aumentando el grado de peligrosidad y la posibilidad de accidentes.
¿Qué es la distorsión armónica? Quédese tranquilo, no vamos a citar ninguna referencia que le complique la vida ni tampoco le vamos a dar una definición “matemáticamente” compleja. Como es de esperar, lo vamos a explicar de una forma muy sencilla y rápida para que usted pueda comprenderlo. Si le interesa profundizar, existe infinidad de bibliografía donde puede consultar, y entretenerse un rato.
Figura 28
Figura 29
Pero esa forma de onda distorsionada de la corriente puede descomponerse en la suma de formas de onda senoidales cuyas frecuencias son múltiplos de la fundamental. Por ejemplo, si la señal fundamental es de 50 Hz, los múltiplos son 100 Hz, 150 Hz, 200Hz, 250 Hz, etc. A estas señales múltiplos se las llama “armónicas”. La suma de diversas armónicas nos da como resultado esa forma de onda tan distorsionada y compleja de operar. Entonces, cuando estemos en presencia de señales complejas, sepa que las puede descomponer en la suma de señales senoidales múltiplo, o sea, en la suma de sus armónicas. ¿Necesito saber algo más del contenido armónico de los balastos electrónicos? Hay algo más: cuando se trata de un sistema de alimentación trifásico, las armónicas múltiplos impares de tres (3º, 9º, 15º, etc.) presentes en cada una de las fases y producidas tanto por balastos electrónicos de baja calidad como por cualquier otro tipo de dispositivos, se superponen perfectamente y comienzan a circular por el conductor del neutro. Esto produce un recalentamiento del conductor que recibe valores de corriente anormales y aumenta el riesgo de incendio de la instalación. Es por ello que no debe dudar de colocar balastos con THD menor al 10% en instalaciones de tipo industrial o a gran escala. |
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