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Historia de la intervención
El grupo de arquitectos en su proceso de conservación y mejora del patrimonio rescata esta gran obra por su historia y su presencia magnífica, este templo con importante significado para su comunidad y la región.
La construcción de la iglesia de San Cayetano junto a la amplia Plaza San Martín, en la ciudad de Suardi (provincia de Santa Fe), se prolongó durante 20 años, comenzando en 1936.
El templo es una obra imponente por sus dimensiones, y maravillosa por su estilo y arquitectura. Fue construido con los cánones de la arquitectura románica, sobre una planta en forma de cruz latina y compuesta por una nave central mayor y dos laterales menores. Cuenta con un crucero y la cúpula central, completándose con una torre campanario de casi 50 metros de altura.

En el año 2000, el templo inició un proceso de restauración y conservación, para lo cual se formó una comisión de profesionales especialistas de la región. Con el requisito de respetar las condiciones originales de construcción, la primera tarea consistió en realizar una exhaustiva búsqueda bibliográfica de los materiales originales, hallar la composición de las fórmulas, e intentar, análisis químico mediante, su reproducción.
Todo el trabajo, que aún continua, tuvo distintas etapas, pero en resumen se intervino en:
- Asegurar la parte estructural
- Recalce de las columnas
- Acondicionamiento del campanario
- Cubierta y revestimiento exterior
- Hidrolavado general
- Veredas
- Audio
- Instalación eléctrica completa
- Restauración de imágenes
- Revoques interiores
- Iluminación general interior y exterior
- Restauración de vitrales
- Restauración de la torre campanario
- Aberturas, acondicionamiento
- Revoques exteriores, demolición total
- Pintura exterior total
Investigación para la intervención
Cuando hablamos de restaurar, estamos interpretando que se quiere recuperar lo colapsado, preservando, respetando y protegiendo cada uno de los componentes. Como cada edificio tiene su propia historia y situación actual, fuimos elaborando un diagnóstico para conformar un pliego de especificaciones técnicas, que dé los lineamientos y técnicas generales de intervención.
Se detectaron las grandes deficiencias de la instalación eléctrica y la iluminación, lo cual nos impide apreciar la calidad de los bienes artísticos y belleza del templo. Se investigó sobre los significados del lenguaje arquitectónico que le dio origen, y para no desvirtuar la lectura de estos elementos, la iluminación persiguió los mismos valores, formando parte de cada estructura en comunión a la arquitectura. La transformación cuantitativa o dimensional, la revolución espacial consistió en ordenar los elementos de la iglesia en la línea del camino humano.
La basílica romana es simétrica respecto a dos ejes, columnas y ábsides, creando un espacio que tiene un centro preciso y único, un eje longitudinal que hace de él la directriz del camino del hombre.
Toda la concepción del plano y la espacialidad, toda la decoración tiene una sola medida: la trayectoria del observador.
Así, todo el espacio está dispuesto en un sentido longitudinal, caminamos acompañados rítmicamente por la columnas redondas y arcos de medio punto, teniendo conciencia de que todo está dispuesto a lo largo de un itinerario.
La aceleración direccional y la dilatación bizantina
Los arcos de la nave central reposan sólidamente sobre columnas, estableciendo una continuidad entre elementos portantes y sostenidos, una referencia vertical que se ritma a lo largo del eje de la iglesia.
Los pulvinos forman una pausa entre arcos y columnas, y crean una puntuación a lo largo de la nave que repiten las bases de las columnas; las fajas de los mosaicos acentúan la horizontalidad de sus contenidos y su forma.
Todo el revestimiento cromático resuelve cada variación estructural con elementos de superficie exclusivamente por un tejido materializado en colores centelleantes y de refacciones luminosas.
Así, en la basílica longitudinal se niegan las relaciones verticales y se exaspera el ritmo director hasta alcanzar una velocidad sorprendente.
Los elementos característicos del estilo bizantino son los enormes pórticos semicirculares abovedados, partiendo de dos puntos fijos del ambiente principal. El espacio bizantino es mas bien un espacio que se dilata continuamente, a través del empleo de planos brillantes, de vastas superficies luminosas que se desarrollan a través de la decoración.
La métrica románica
Casquetes esféricos para los ábsides, exedras y cúpulas, bóvedas de aristas románicas, pilastras redondas con capiteles poligonales, nervios y contrafuertes, fortaleza en sus muros de mampostería.
La longitud de la iglesia no es arbitraria, pues debe ser múltiplo del ancho de la nave central. El ancho de las naves laterales es un submúltiplo de la nave central. La arquitectura deja de actuar en términos de superficie o piel, y comienza a expresarse en su estructura.
La iglesia románica se manifiesta espacialmente a través de una métrica exacta, dando la importancia exacta de las pilastras. El paso del hombre responde a una directriz unívoca cada vez mas compleja.
Inspección y diagnóstico
Los niveles de iluminación eran muy bajos en todos los espacios. La directriz hacia al altar no se percibía. Había una cantidad de elementos distintos que se fueron instalando con el correr del tiempo pero sin resolver el conjunto como un todo; aquello dificulta las actividades del templo. Sobre la sacristía se reformuló el tablero eléctrico que ordena todo el conjunto de luces, permitiendo un control más detallado de todos los encendidos. Claridad para las distintas escenografías en los distintos momentos que se requieren, y seguridad eléctrica principalmente y de mantenimiento de la nueva demanda del edificio.

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El proyecto de iluminación
Objetivos
En todos los espacios fue incluyéndose la iluminación, aportando cualidades diferentes sin dejar de lado los ejes fundamentales y respetando la estructura del edificio.
Las luminarias existentes eran fluorescentes, halógenas e incandescentes, pero no eran suficientes. Los niveles medidos de lux/metro oscilaban en 7 lux promedio en naves central y laterales.
De la iluminación existente se reemplazaron las lámparas, y se conservaron y restauraron los apliques, artefactos de estilo construidos en cuerpo de bronce y pantalla de vidrio opal.
La iluminación siguió los siguientes objetivos:
Iluminación general: Satisfacer la actividad de lectura en las celebraciones, de niveles medios, con confort visual y calidad de luz (atención a la temperatura de color, brillos, deslumbramiento y reproducción cromática).
Iluminación escenográfica: Aportar valores estéticos fuertes, remarcando la estructura del templo, su lenguaje de expresión, para transmitir sensaciones y contrastes de intensidades que destacan situaciones.
Iluminación puntual: Sobre las pinturas y elementos de tensiones espaciales como el altar, la cúpula, el retablo y los ámbitos de oración. Se tratan de manera especial, creando una atmósfera de contemplación.
Iluminación indirecta: Uniforme y general en las capillas laterales que contienen imágenes, donde la luz es más envolvente; y donde ya llegamos a la crucería, y el ritmo se detiene para llegar al altar.
Iluminación de emergencia: Disponer de elementos y señalización para la evacuación de manera efectiva.
Iluminación exterior: Se destacan los volúmenes para resaltarlo del entorno, la torre adquiere una presencia visual a la distancia.
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Nave central
La iluminación general está dispuesta por las mismas lámparas antiguas, cambiando por lámparas por bajo consumo de temperatura de color cálida. El detalle se da por haces lineales muy finos que logran copiar la curvatura de la bóveda, enmarcando los nervios y sumando el ritmo al recorrido. Importante también es cómo se destacan las guardas pintadas en esta estructura, para el contraste y una mejor visión de la decoración.
Sobre esta nave, la salida es sólo una, ya que por debajo de su ubicación están los apliques.
Estas luminarias con sistema óptico permiten potenciar al haz en toda la altura del nervio, de haz parejo, conservando el ancho (3 centímetros) en todo el recorrido.
Nave lateral
La iluminación general sigue el criterio de la nave central, con lámparas de bajo consumo de temperatura de color fría, para contrastar la directriz con respecto a la nave central y la puntual que arrojamos hacia el muro donde estarán las imágenes. En la mitad de los arcos proyectores, se colocaron AR111 50 W/12 V, para destacar la envolvente y crear tensiones espaciales.
El paso siguiente fue colocar las CDM-R Mastercolours de 35 W para duplicar la vida útil y reducir el consumo.
Los apliques filares sobre las columnas se unifican, con la idea general de doble salida que continúa el ritmo hacia el altar.
Cruceros
La iluminación general se logró con la colocación de lámparas de bajo consumo cálidas en los elementos existentes. Como apoyo, se ubicaron dos proyectores asimétricos de manera envolvente, de iluminación indirecta que cubre todo el espacio destacando el trabajo del cielorraso, su color y detalles. La temperatura de color es fría, para realzar el celeste.

Proyector de mercurio halogenado 150 W. Asimétrico
Las diferencias en las temperaturas de color son importantes para la ubicación y cambio del ritmo espacial, que toma un alto para la llegada al presbiterio.
Presbiterio
La llegada a él es tan importante como la aproximación. Desde la distancia se puede percibir por el color de la luz, la uniformidad y la intensidad luminosa. Se reemplazó el tubo fluorescente estándar por uno de color azul para la cortina de fondo.
Se colocaron en los laterales distintas halógenas que distribuyen los haces, cubriendo el espacio central.

Retablo
Es con la acentuación que logramos darle carácter y presencia al retablo, mediante las colocación de direccionales, un grupo de halógenas de 50 y 100 W – 12 V, de acuerdo a la distancia del recorrido, y en 8° o 24° dependiendo de la aplicación.
Con bateas múltiples de dirección cardánica de un solo punto, podemos alcanzar distintos objetivos, evitando la instalación de demasiados elementos. Las lámparas empleadas son de tecnología IRC , mejor vida útil y menor consumo.
Fachada
Es importante la presencia del templo frente a la plaza principal, así como su torre, que puede visualizarse desde las rutas de acceso a Suardi.
Se tiñó la fachada general con embutidos de piso con lámparas de sodio de 150 W, que unifican el color y las texturas de la piedra blanca.
Con elementos lineales en las molduras de ingreso, y con haces filares se recorre el arco y resalta el trabajo del pórtico.
Sobre el campanario se ubicaron dos luminarias de alta potencia que barren de forma rasante y ascendente, acentuando la verticalidad. Por ser rasante, se ponen en valor la textura y los colores del ladrillo.
El rosetón se apuntó directamente desde el interior, con una temperatura de color mas fría, para resaltar su forma. Las temperaturas de color utilizadas son más bien cálidos y neutros, integrándose así a la iluminación predominante en la ciudad de Suardi.
Conclusiones
Para el equipo fue muy importante emprender este desafío, no solo por la relevancia de la obra para los habitantes de Suardi, sino también por su importancia arquitectónica y espiritual.
Fue un gran aprendizaje de trabajo, de métodos, de llevar y traer, de experimentar nuevas y viejas técnicas, de búsqueda de alternativas, de formas y de efectos; porque cada elemento tenía su significado; y como tratamos de transmitir en este trabajo, no cualquier significado expresaría las esencias de un estilo tan propio.
Para la iluminación se hicieron muchas pruebas en el interior y en el exterior, donde las perspectivas de unos y otros se aunaron para lograr los resultados.

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