Nota técnica | Control eficiente del alumbrado público | Mag. Ing. Fernando Deco

Mag. Ing. Fernando Deco
Seminario de Iluminación, CONEXPO Bahía Blanca 2010

                  

El costo del alumbrado público (instalación y mantenimiento) puede suponer un gasto significativo para los municipios.
Hay productos de mayor eficiencia energética, nuevas opciones que cubren todas las aplicaciones, pero no todo es tan sencillo.
El crecimiento del tráfico, demanda de seguridad, normativas y presupuestos limitados complican a la hora de tomar decisiones para mejorar el uso y la eficiencia. Podemos hacernos esta pregunta: ¿Eficiencia en alumbrado público, ahorro o eficiencia energética?. Es fácil darse cuenta de que si queremos ahorrar, podemos apagar la luz, pero es evidente que si bien ahorramos, no brindamos el servicio, y por tal motivo debemos hablar de ser eficientes en la iluminación pública.
Por lo tanto, eficiencia en alumbrado público debe considerarse como eficiencia de un servicio público, es decir, satisfacer las necesidades de los vecinos.
Eficiencia en alumbrado público = eficiencia de la instalación + eficiencia energética + mantenimiento.
Vemos que es importante considerar el mantenimiento para que la instalación eficiente en componentes no decaiga al transcurrir el tiempo.
En lo que respecta a eficiencia energética, podemos aplicar en los casos en que las situaciones de tránsito y seguridad lo permitan, los equipos controladores en cabecera o bien los balastos de doble nivel.
En la ciudad de Rosario se puso a prueba para ver todo el desarrollo en campo de un equipo en cabecera para reducción de flujo y obtener los parámetros reales en funcionamiento, sobre una avenida con característica C, de acuerdo a la norma IRAM-AADL J-2022-2.
De acuerdo a los datos obtenidos en campo y al comportamiento teórico de las lámparas en relación a su variación con la tensión suministrada, podemos decir que no se han registrado inconvenientes en el transcurso del período de prueba observado de más de tres años.
Conseguimos un ahorro de potencia del orden del 30%, conservando en límites aceptables al valor de eficiencia lumínica y, además, podemos esperar que no se produzcan variaciones en la vida de los componentes, tema que queda para otro estudio, teniendo en cuenta el tiempo que demandará este control.
Comprobamos que el nivel de reducción en los valores medios observados sobre las calzadas están en el orden del 40% y se mantienen los valores de uniformidad.
Esta nueva característica lumínica de la arteria evaluada la sitúa en la categoría inmediata posterior que indica la norma IRAM-AADL J–2022-2, es decir, tipo D, que se corresponde con la situación de tráfico en el horario de reducción, es decir, se reduce un nivel de tipología normalizada.

Iluminación de fachadas

La iluminación exterior de un edificio puede responder a un sin número de razones, todas ellas valederas; puede ser por estética, por seguridad, por simbolismo o para preservar el patrimonio arquitectónico de la ciudad.
Durante el día un edificio está iluminado por la luz del sol, luz difusa proveniente de la bóveda celeste, o ambas, dando como resultado que el edificio y sus rasgos arquitectónicos se pongan de relieve por un variado juego de luz, sombras y color. Los efectos visuales dinámicos del día se pierden durante la noche junto con la identidad del edificio, prevaleciendo la eventual iluminación proveniente de las ventanas, carteles luminosos, edificios vecinos o el alumbrado de la calle.
Con el alumbrado decorativo es posible revalorizar un edificio, realzar la fachada, enriqueciendo detalles arquitectónicos, destacarlo del medio circundante y dar énfasis a actividades nocturnas tales como recreación, turismo o comercio. En este sentido, la iluminación exterior decorativa de edificios es una forma de propaganda. Los principales puntos desde los que se verá el objeto iluminado deberán determinarse con antelación, así como tenerse en cuenta la importancia relativa de cada uno de ellos. Los puntos de observación cobran importancia para elegir desde qué dirección se va a iluminar y qué elementos se van a destacar.
Con la ayuda de la iluminación artificial, un edificio puede constituir un punto de atracción.

Si un diseño se hace de modo que para las ubicaciones más frecuentes de los observadores sus direcciones de visión coincidan con la dirección del haz principal de los proyectores empleados, la apariencia del edificio será plana y generalmente poco interesante.
La situación cambia al cambiar el ángulo de observación.
Desde varias direcciones puede observarse un edificio, generalmente una de ellas puede seleccionarse como principal, salvo que todas deban ser consideradas de igual importancia, en cuyo caso la fuente de iluminación principal no debe ser única o varias orientadas en la misma dirección.
La distancia de observación más frecuente es también importante, porque de ella depende sobre qué elementos de la fachada se pondrá énfasis. A distancias cercanas de observación, los elementos a considerar serán ubicados a baja altura, sobre la fachada, caminería, espacios abiertos, teniendo en cuenta los efectos que produce la luz sobre los materiales y detalles de construcción.

Si el edificio va a ser observado desde mayores distancias, por ejemplo, desde automóviles en movimiento, la apariencia global del edificio y los detalles superiores serán los elementos a considerar.
Para cada objeto existe más de una composición luminosa aplicable. La elección de los elementos que se va a iluminar, el color, la intensidad y el modelado son vehículos para la variación. El empleo dinámico de la luz mediante cambios de color o intensidad, o de ambos, también entra en juego.
¿Cómo se consigue, entonces, dicha composición luminosa?
Debemos comenzar por analizar la arquitectura. ¿Cuál es el significado subyacente o idea?, ¿qué aspectos formales intervienen?. Una vez respondidas estas cuestiones, los resultados son traducidos en luz. Debemos considerar:

 

  • Propiedades arquitectónicas de la obra.
  • Características de los materiales de construcción empleados.
  • Estado de iluminación de la zona que rodea al edificio.
  • Distancias desde las cuales queremos ver al edificio.
  • Elección del tipo y número de los equipos de iluminación.
  • Determinación de la potencia de las lámparas.
  • Temperatura de color y eficiencia luminosa de las lámparas.
  • Estudio y elección de rendición cromática teniendo en consideración las características psicológicas del color.

Estos conceptos generales, que esencialmente parecen teóricos, tienen una importancia fundamental en el plano práctico del diseño de iluminación para edificios.

 

Bibliografía

*Philips–Outlast, outshine, outperform

*Dr. Eduardo Manzano – Iluminación decorativa – Apuntes Mavile

*OVI (Office for Visual Interaction Inc.) – The New York Times Building

*Invista Lighting Design

*Ing. Hugo Allegue – Iluminación de fachadas.

 

 

Sin votos aún