Producto | Betep, vientos de energía

 

Betep introduce una innovación, se trata de adaptar los sistemas electrónicos a los fuertes vientos de Argentina. El rectificador–inversor de corriente es un producto nacional desarrollado, en gran medida, gracias a la colaboración del Banco Credicoop, que no solo financió su desarrollo en un principio, sino que hoy en día aún ofrece facilidades para su aplicación.

Los sistemas electrónicos controlador e inversor proporcionan 220 voltios de energía. Además, incorporan un sistema de protección automática, lo que significa que ante fuertes ráfagas de viento, el equipo se protege desconectándose; luego, pasada la ráfaga, el sistema se reconecta automáticamente.

La empresa también produce las torres articuladas. Para ello se recibió el asesoramiento de Basf, especialista en pinturas de generadores eólicos. Las mismas fueron desarrolladas en función de su máxima duración en la intemperie.

Las bases son producidas ateniendo especialmente a los fuertes vientos y ráfagas del país.

Las aspas son importadas, y reciben un tratamiento adicional de protección, para evitar el desgaste prematuro que generan las ráfagas de viento locales. Ese tratamiento especial se realiza en el taller propio, situado en el polo industrial de Pigué, provincia de Buenos Aires.

Las turbinas también son importadas, con licencia rusa.

El dimensionamiento se basa en el consumo de electricidad, y también, en el viento de la zona.

Los sistemas aislados de generación de energía, como es el caso de estos generadores eólicos, almacenan energía en un set de baterías. La cantidad de éstas depende de la potencia del generador. Las más recomendadas son aquellas que no necesitan mantenimiento, a fin de disminuir la intervención del usuario y autonomizar aún más el sistema. Las baterías que se manejan son de 12 voltios, y el amperaje dependerá de la cantidad de energía que se decida almacenar.

Según el censo 2001, Argentina cuenta con 450.000 hogares sin energía eléctrica de red, 1.100.000 sin alumbrado público y 3.400.000 sin acceso a la red de gas. Para la mayoría de ellos, tener energía y gas convencionalmente sería casi milagroso, ya que se han realizado reclamos que no han obtenido respuesta.

El acceso a la energía mejora el estándar de vida, porque permite acceder a servicios básicos de salud, educación general, y producción constante. También se trata de una herramienta que favorece el incremento de la productividad y crea nuevos ingresos.

La energía eléctrica puede ser fundamental para el desarrollo de la integración entre las comunidades, sus mercados y la nación, promoviendo la política nacional y social.

Pero los puestos rurales se encuentran a más de 5 km de la red eléctrica, y hoy en día, realizar el tendido de una red cuesta aproximadamente 7.500 dólares por kilómetro.

Frente a esto, un generador eólico de 1 kW es suficiente para alimentar una heladera con freezer de 310 litros, una TV, cuatro lámparas bajo consumo y una bomba de extracción de agua de 0,5 hp. Por lo tanto, esta solución permite el almacenaje y conservación de alimentos, disminuyendo los traslados; ofrece la posibilidad de tener agua de manera constante; y brinda mayor tiempo de luz, facilitando las horas estudio, lectura y desarrollo de actividades.

 
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