Opinión | Una expresión desaconsejable | Ing. Marcelo Sobrevila


En defensa de la dignidad del nombre de nuestra profesión, la ingeniería - socialmente no siempre bien entendida y en algunos casos poco respetada - nos parece oportuno hacer un breve comentario acerca del empleo de la expresión “reingeniería”, que suele escucharse con alguna frecuencia en el mundillo empresario, y que es aconsejable comentarla para evitar su difusión.

Según el diccionario de la Real Academia Española, el prefijo  “RE”  se antepone a otra palabra, para expresar alguna de las cuatro siguientes circunstancias:

  1. Reconstruir algo, en el sentido material de la cosa.
  2. Movimiento hacia atrás de algo.
  3. Intensificación de algo.
  4. Poner resistencia a algo.

Por lo tanto, no se puede aplicar como se lo está haciendo torpemente, para dar idea de “volver a elaborar una idea o procedimiento, como cosa inmaterial aplicando el ingenio”. Más grave aún - desde el punto de vista idiomático - es que este “barbarismo” se puede emplear únicamente delante de los adjetivos y verbos, pero nunca delante un sustantivo como es el vocablo ingeniería. Puede consultarse sobre esto, el “Manual de Estilo”, de Arturo Ramoneda, editado en España por Alianza Editorial, en el capítulo que trata de la Morfosintaxis, que es la ciencia del empleo de las palabras.
Pero al margen del purismo que debe emplear toda persona culta en nuestro país - y el ingeniero es persona culta porque es universitario - debe haber siempre una sana preocupación por combatir la chabacanería en el hablar, tanto en los ámbitos sociales como entre profesionales.

Reconozcamos, a no dudar, que la difusión del idioma que se habla en los Estados Unidos de Norteamérica y que se ha universalizado está influyendo mucho entre nosotros al punto de emplear deformaciones ridículas como forma normal de nuestro hablar. Tenemos tendencia a emplearlo o adaptarlo a nuestro decir. Tener en cuenta que lo que se habla en los Estados Unidos de Norteamérica no es precisamente el inglés, sino una forma poco prolija de jerigonza, es decir, un lenguaje torpe y de mal gusto, que está penetrando en nuestra bella lengua castellana y que tiende a desmerecerla y degradarla. Recordemos precisamente que un brillante dramaturgo inglés, bromeando, expresó que “los Estados Unidos de Norteamérica y el Reino Unido de la Gran Bretaña, son dos países separados por el mismo idioma”.

Estamos cayendo en el mal hábito de usar esa rara mezcla de pésimo inglés, con modismos muy nuestros, por lo que no viene mal, comentar estas torpezas. Decimos esto porque el barbarismo que estamos oyendo, ha tenido origen en los Estados Unidos de Norteamérica y, para peor, entre gente del mundillo económico y empresario, donde el buen decir inglés no brilla precisamente. Inventaron la tontería del “reingeering” para manifestar en su limitada verba, “volver a organizar una gestión con ingenio”, o tal vez, “volver a hacer algo con ingenio”, sea una entidad comercial como económica o empresaria. Para mal de males, ese “barbarismo” ya en la forma de hablar de los Estados Unidos de Norteamérica, fue traducido malamente en México, país que, por la cercanía con su gran vecino, no brilla mucho en las traducciones y el buen decir castellano.
Para completar estas divagaciones, recordemos la definición de ingeniería que nos entrega una de las entidades mas reconocidas del mundo en ingeniería, el Accreditation Board for Engineering and Technology, ABET, que nos manifiesta:
Ingeniería es la profesión en que el conocimiento de las ciencias matemáticas y naturales adquirido por mediante el estudio, la experiencia y la práctica, se aplica con buen juicio a fin de desarrollar las formas en que se pueden utilizar, de manera económica, los materiales y las fuerzas de la naturaleza en beneficio de la humanidad.

Trate cualquier persona - como ejercicio para el ridículo - de anteponerle a esta definición el prefijo  “RE”  y observará rápidamente, que no debe emplease antepuesto al vocablo ingeniería►


 

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