Editorial | El grafito común es un imán permanente a temperatura ambiente

 

Investigadores de la Universidad Tecnológica de Eindhoven y la Universidad de Radboud de Nijmegen, en los Países Bajos, han demostrado que el grafito común es un imán permanente a temperatura ambiente.

Los resultados son prometedores para nuevas aplicaciones en nanotecnología, tales como sensores y detectores.

En particular, el grafito podría ser un candidato posible como material para biosensores.

El grafito es un lubricante conocido y constituye el material básico de los lápices. Es un compuesto laminar con una interacción interlaminar débil entre las capas de carbono individuales (grafeno). De ahí que el grafito sea un lubricante.

Era inesperado que el grafito sea ferro-magnético. Los investigadores Jiri Cervenka y Kees Flipse (Technische Universiteie Eindhoven) y Mikhail Katsnelson (Radboud Universiteit) han presentado pruebas evidentes del orden ferromagnético del grafito y explicado el mecanismo subyacente. En el gráfico, áreas de átomos de carbono bien ordenado están distanciadas por zonas de separación de dos nanómetros de espesor.

Los electrones en las zonas de electrones desordenados (en rojo/amarillo) se comportan de manera diferente comparándolas con las zonas de electrones ordenados (azul), mostrando similitudes con el comportamiento de los electrones en materiales ferromagnéticos como el hierro y el cobalto.

Los investigadores encontraron que los granos de las regiones de separación en las hojas individuales de carbono están magnéticamente acoplados. Se encontró que este acoplamiento interlaminar servía para explicar el comportamiento del grafito como imán permanente.

 
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